Yo seguía en aquella cabaña sin explicación alguna de todos estos misterios que me rodeaban. Que seres mas extraños y enigmáticos eran Iván y su hija Catalina. Él, tan temeroso y paranoico, y ella tan desmemoriada y sin pasado, pero a la vez tan agradable.
De pronto, un sonido agudo llama mi atención, es la tetera que está lista para servir la once, no había visto la hora que era, ya estaba por oscurecer. Iván se acerca a la cocina para preparar el té para los tres.
-Papá - dice Catalina - quiero que Cristóbal se quede unos días más.
-¿Como? - dice él - No, no, no, dijimos que se quedaba por hoy no más, hasta que pasara la lluvia.
-No, no, don Iván - contesto apresurado - Si yo no tengo la mas mínima intención de seguir molestando.
-Cata, ya sabes lo mal que puede hacerte permanecer con tanta gente extraña mucho tiempo.
-¡Cállate ya! ¡Déjame tranquila! - grita a su padre - ¡Cuando me vas a dejar salir de esta maldita cabaña!
-Yo, mejor me retiro - digo algo nervioso - No quiero que haya peleas por mi culpa.
-¡Tú te quedas! - me grita Catalina - ¡Mi papá tiene que entender que yo necesito relacionarme con más gente! ¡No puedo estar así toda la vida!
De pronto, Iván se voltea, quedándose en silencio. Repentinamente, comienza a sollozar muy despacio. Catalina y yo lo miramos con detención, de pronto vemos que Iván toma un pequeño cuchillo de su lado y lo empuña. La situación es insostenible y este hombre es capaz de cometer una locura. Iván se voltea con rostro enajenado y sujetando el cuchillo con el filo hacia su propio cuello.
-¡Pendeja malcriada! - dice Iván elevando su voz de manera casi terrorífica - ¡No te das cuenta que todo esto es por tu bien! ¿Acaso quieres que haga una locura aquí y ahora? ¿Una locura como la que hiciste tú hace 4 años?
-Don Iván, tranquilo - le digo intentando calmarle - no haga eso, por favor, yo me puedo ir, en serio.
-¡Papá! ¡Para porfa! - dice Cata al borde del llanto - ¡Deja de hacer show! ¡Papá yo te amo! ¡Haré lo que me digas pero no hagas eso!
Iván baja lentamente el cuchillo a la mesa donde estaba. Yo sigo sintiendo una extraña presencia que nos está rodeando a los tres y se hace cada vez mas fuerte, creo haberla sentido antes y es como si nos observara, tal cual fuéramos una obra teatral para su deleite.
-¿Ves hija? No hay nada mejor que entenderse. Ven y dame un abrazo.
Catalina me mira preocupada mientras abraza a su padre, sus ojos me piden que no me vaya, que me quede en esa casa, que por nada del mundo me mueva de allí. Repentinamente, en medio del sonido de la torrencial lluvia suena el ruido de un motor, al parecer de auto. Miro hacia afuera por la ventana y se trata de un auto policial.
-Son de la policía de investigaciones - digo yo consternado - ¡Que mierda está pasando acá!
-¿Como? - pregunta Cata - ¿Por qué están aquí? ¡Papá! ¡Anda a decirles que se deben haber equivocado de casa!
-Imposible - digo - Esta debe ser la única casa en kilómetros.
Tocan a la puerta fuertemente, y al parecer son varios policías, 3 o 4. Un altavoz rompe el tenso silencio:
-¡Iván Noriega! ¡Salga ahora mismo de ahí, con las manos en alto! ¡Hágalo por las buenas!
Catalina mira consternada a su padre, sin poder explicarse el hecho de que la policía lo esté buscando. El altavoz rompe el silencio nuevamente:
-¡Sabemos que mantiene aquí secuestrada a su hija! ¡Salga!
Iván sale con las manos en alto y su rostro completamente desencajado por la inesperada visita policial. Catalina lo mira atentamente con lágrimas en los ojos abrazada a mí. Una vez Iván sale con las manos arriba, el policía baja el altavoz y sentencia:
-Iván Noriega, está usted arrestado por el asesinato de su mujer hace 4 años atrás.
Catalina queda completamente helada ante esta revelación, ¿su padre mató a su madre? ¿y no que hace 4 años precisamente se habían refugiado en este lugar?
-¡Papáaaaaa! - grita Catalina de forma desgarradora mientras corre hacia él para zamarrearle y golpearle luego de saber esto tan fuerte - ¡Nooooo!
-Hija, hija, yo no...
-Será mejor que confiese Noriega - dice el policía que le ha arrestado - Confiese todo ahora y será mejor para usted y su hija.
-¿No ve acaso el dolor en el rostro de su hija? - le grito acongojado y furioso a la vez - ¿No ve su decepción? ¡Qué mierda pasó hace 4 años Iván! ¿Por qué la mantuvo acá encerrada y empastillada?
Iván agacha la cabeza ante la mirada inquisidora de Catalina y mi reproche. Comienza su relato:
-Hija, yo, yo no pude más, la vida con tu madre era un infierno. Una noche, descubrí que ella me era infiel, me engañaba con otro tipo ¡y yo no pude aguantar la idea de haber vivido todo ese tiempo sacrificándome por ella y por tí haciendo el papel de tonto!
-¡Eso no justifica nada! ¡Nada! ¡Por qué mierda tenías que traerme acá y encerrarme contigo!
-¡Catalina! - dice Iván - ¡Tu me viste con el arma en las manos y con mi ropa ensangrentada!
Catalina nuevamente se impacta con el relato de su padre. Intento sujetarla para que no desfallezca. Mientras, Iván sigue su confesión:
-Si Catalina, tu saliste huyendo apenas viste esa escena, te perseguí con miedo a que me denunciaras a la policía. En tu escape un auto se cruzó en tu camino y perdiste la conciencia al caer al piso luego del choque.
Yo no podía creer la sangre fría del relato de Iván, este hombre era realmente un sicópata. Atentar primero contra su mujer y luego inventarle a su hija que había intentado suicidarse. Ahora entendía el por qué de la amnesia de Catalina. Iván continuaba:
- Quedaste en coma un par de meses, tuve que mentir a todo el mundo diciendo que habías intentado suicidarte lanzándote del segundo piso de la casa. Escribí una falsa carta que supuestamente me habías dejado, donde explicaba que lo hacías por haber perdido a tu madre. Una vez que despertaste y me dijeron que habías perdido la memoria, decidí matar dos pájaros de un tiro, y traerte conmigo acá, muy lejos, donde nadie nos encontraría ni te relacionarías con nadie del exterior. Así, mi secreto quedaría bien guardado, y me encargué de entregarte una versión distinta de todo. A punta de pastillas y encierro podía tenerte bajo mi control...
-¡Eres un maldito enfermo! ¡Te odio papá, te odio! - grita Catalina a Iván - ¡Púdrete!
-Aunque no lo creas - dice Iván - todo, todo lo hice por...
-¿Por mi bien? - responde Catalina - ¿Mataste a mi mamá por mi bien? ¿Me hiciste creer que yo quería matarme para encubrir tu crimen? ¡Maldito mentiroso! ¡Ojalá te mueras ahí preso!
Iván sube al auto, sin casi ningún atisbo de arrepentimiento en su rostro. También debieron llevarse a Catalina con ellos para derivarla a algún centro psiquiátrico.
-Cuídate - le digo a Catalina tomándola de las manos - Vas a salir adelante, yo lo sé.
-Perdóname, perdóname por no haber sido lo suficientemente valiente para enfrentar a mi papá.
-Eso no es algo que deba perdonarte yo, perdonatelo tú a ti misma. Cuídate por favor.
Catalina sube al auto. Yo quedo solo, solo en ese inmenso bosque lluvioso. ¿Por qué llegué allí? ¿Por qué tuve que toparme con esta historia tan sórdida en aquella cabaña en medio del bosque? De pronto, un letargo se apodera completamente de mí y caigo al suelo muerto de sueño. Sin percatarme, que aquella oscura presencia que nos rondaba en la cabaña permanece allí, como vigilando mi sueño profundo.
CONTINUARÁ...
