Volví a abrir los ojos lentamente, no veía nada, pero un olor a tierra mojada invadió mi sentido del olfato. De pronto, tanteando en la oscuridad alcancé a agarrarme de una rama que estaba a la mano. ¿Donde estaba? Lentamente la luz se abrió paso entre sombrías siluetas de árboles milenarios. Un bosque, un hermoso bosque con ese olor característico a tierra húmeda y a verde absoluto.
Caminé a través de los recovecos menos oscuros posibles del lugar. Aún no amanecía del todo por lo que la luz solo rozaba superficialmente este bosque. No sé ya hace cuanto había comido por última vez, pero mi estómago ya reclamaba atención con esa manera tan mañosa que tiene de atacarme cuando se siente hambriento. Un pan amasado con mantequilla derretida, me imaginaba, podía hasta sentir el aroma del pan recién salido del horno. Esperen, ese olor es real, no son alucinaciones del hambre. Sigue el rastro del olor a pan, síguelo.
Una pequeña cabaña en medio del bosque, muy modesta, era sin duda el epicentro del olor a pan amasado recién horneado. Llamé a la puerta sin importar quien estuviera adentro, pues mi hambre podía mas que cualquier miedo o timidez. De pronto, un hombre de aparentes 50 a 60 años, es el que abre la puerta.
-¿Quien eres? - me pregunta el hombre - ¿A qué vienes por acá?
-Ho... hola, buenos días - le contesté - ¿Sabe? No sé muy bien como llegué a este bosque y estoy muy pero muy muerto de hambre. Sentí que había olor a pan horneado y quise venir a preguntarle si podía darme uno que sea, no doy mas del hambre caballero.
-Mmm... bueno, pasa no más.
Efectivamente era una casa pequeña, modesta, toda de madera. Tenía dentro solo lo necesario y fundamental para subsistir. Una pequeña cocina, ya algo vieja, con su respectivo horno, un pequeño refrigerador, y algunos utensilios de cocina. El hombre en completo silencio me da uno de los panes que recién sacó del horno, yo lo como con fruición y comienzo a intentar poner un tema de conversación.
-¿Usted vive solo aquí? - le pregunto - Digo, porque igual hay pocas cosas aqui dentro, como si viviera una persona sola.
-No, no vivo solo, vivo con mi hija.
-Ah... - quedo en silencio ante la sequedad de su respuesta, pero insisto - ¿Y viven hace mucho aquí?
-A ver cabro - me responde algo a la defensiva - ¿Por qué tanta preguntita? ¿No debería preguntarte yo como llegaste aquí?
-Es que no sé como llegué, solo abrí los ojos y me encontraba en el bosque, recien amaneciendo.
-Mira, hay ocasiones en las que no importa donde vayas a parar, ni como llegaste a donde estás, si estás en paz, y lejos de lo que te atormenta a ti o a tus seres queridos, es mucho mejor.
-Entonces asumo que usted llegó aquí escapando de algo.
-¡No dije eso!
-¿Entonces? Mmm... mire mejor me voy, es que no es la idea darle problemas, si tampoco vine a interrogarlo. Gracias por el pancito.
En eso, trás una puerta cerrada aparece una chica joven, asumo que es la hija de este hombre.
-¿Papá? - le pregunta al extraño hombre - ¿Quién es él?
-¡Catalina! - el hombre se sorprende - ¿No te habías tomado tus remedios? Deberías estar durmiendo a pata suelta.
-No papá, me estaban haciendo pésimo para la guata. No quiero seguir tomándomelas.
-¡Sabes que es por tu bien!
-Ya no importa... - de pronto mira hacia donde yo estoy - ¡Hola! ¿Como estás?
-Hola - le respondo - Un gusto, Cristóbal.
-Catalina, un gusto. Supongo que este viejo cascarrabias te trató bien. Nunca recibe muy bien a las visitas.
-Que habladora Catalina, me estás dejando pésimo - dice el hombre - Disculpa cabro, en serio, mi nombre Iván.
-Un gusto, don Iván - respondo - ¿Así que entonces reciben mucha gente?
-No la verdad - dice Catalina - porque mi papá ya ha agarrado fama de ermitaño, imagínate que vivimos acá hace 4 años y solo han venido 5 personas contándote a ti.
-¿4 años? - le pregunto - ¿Y tu que edad tienes?
-16, estamos acá desde que yo tenía 12. Y desde entonces practicamente no salgo de acá.
-Catalina, cierra la boca - le dice el papá algo enojado - Sabes que todo esto es por tu propio bien.
-Papá, yo ya he crecido, no voy a volver a cometer la misma locura.
-¿Que hiciste? - le pregunto yo - Digo, si puede saberse.
-¡Hija por favor no! - le dice Iván a su hija - Esto no puede saberse.
-Cristóbal, te ves una persona confiable y sé que podré contartelo, mira, yo a los 12 años intenté suicidarme... y mi papá me encontró a tiempo.
-Don Iván, ¿de verdad le avergüenza el hecho de haber salvado la vida de su hija?
-No te imaginas la vergüenza y la pena que siento al recordar eso - dice Iván acongojado - Por eso mismo me la traje acá, al bosque, para que pudiera recuperarse con toda esta naturaleza.
-¡Pero papá si me tienes empastillada el día entero! ¡Y de qué naturaleza hablas si no me dejas ni asomar la nariz afuera!
-¡Es por tu bien!
-¿Lo oyes? - vuelve a decirme a mi - Necio, como una mula. Y no para de repetir lo mismo siempre.
-¿Pero que fué lo que te hizo tomar la decisión de suicidarte hace 4 años? Porque tu papá recién me hablaba de que huían de algo.
-¡Entiendes mal! - dice Iván - no estamos escapando de nada.
-La verdad ya ni me acuerdo bien el motivo por qué lo hice, pero, ya sabes, los 12 igual es una edad complicada, la pubertad y eso...
-¿Pero tanto como para tomar esa decisión? - pregunto.
-Lo único que sé es que si no fuera por mi papá no la estaría contando ahora.
-Uf, que increíble - digo - pero bueno, estas a salvo y eso es lo que importa. Lo que es yo, necesito volver a mi casa lo antes posible, ¿saben como puedo volver a la ciudad?
-Es mejor que te quedes, afuera pareciera que el cielo se nubla y hay ese olor como a que va a llover.
-¡No hija! - dice Iván - ¡No tenemos comida para tres!
-Papá, no me importa, lo compartimos todo ¿okey?
Finalmente, me quedé en la cabaña, junto a Iván y Catalina. Ella me parecía una chica simpática y amable, pasamos la tarde entera jugando juegos de mesa y conversando de muchas cosas, pero extrañamente, por más que ella quisiera contarme acerca de su vida antes de los 12 años, había muchas cosas que al parecer había olvidado, y me fuí dando cuenta de lo recitado y aprendido de sus recuerdos. Se lo hice saber.
-Catalina, ¿no te parece raro que tus recuerdos sean solo de los 12 en adelante? Digo, en esta cabaña, con tu papá. ¿No recuerdas nada hacia atrás? ¿Tu madre, familia, amigos?
-Mmm, no se, o sea, yo me crié con mi papá toda mi vida, se que mi mamá murió cuando yo era muy chica. No tengo hermanos... no sé que más podría decirte.
Me empezó a parecer extraño todo esto, la historia entrecortada de Catalina, el comportamiento de su padre, el hecho de que ella se intentara suicidar, etc. Estaba tan absorto en mis pensamientos que no me percaté que desde la ventana alguien nos observaba con recelo.
CONTINUARÁ...


