Quédate con lo bueno
de las cosas, no pierdas nunca el calor interior que el nido logró encender en
ti. Nunca dejes de reir ni de ser feliz con las cosas simples, no seas ansioso,
pues al final de cada semana puedes seguir siendo feliz y pleno.
No te ancles en esos
primeros años de tristeza y soledad, nutre tu espíritu con lo que vives por
estos tiempos, rodéate de gente positiva lo más que puedas, la tóxica ya sobra.
Consejos, estos
consejos quiero darte. No me olvides nunca, no te olvides nunca.
Jamás olvides que sí
eres capaz de ganar y conservar amigos, lo demostraste con creces en aquellos
días. Nunca permitas que te digan lo contrario, que te miren por debajo del
hombro y que te menosprecien, tú puedes, tu vales. Tú eres hermoso.
No llores más por lo
mal que lo pasaste antes de la calma, las tormentas del pasado hacen que la paz
que ahora sientes cobre sentido, esta paz es un premio por el amor que has sido
capaz de entregar sin pedir nada a cambio aún en lo oscuro.
Atesora para toda tu
vida a tu familia que hizo posible ese contexto en que viviste, a cada uno de
sus integrantes, llena una profunda gratitud por ellos pues son co-arquitectos
de lo que sientes por esa época.
No dejes que nada te
aleje de esa felicidad máxima que vives dentro de ti cuando viajas en el tiempo
hacia aquellos momentos, no dejes que te
llamen anticuado, fome, aburrido, pasado de moda cuando haces este viaje al
lugar que te calma y conforta.
Quiérete, tienes una
linda base, no dejes que se derrumbe por tormentas que se avecinan. Ámate, no
seas egoísta en tu amor a los demás nunca, no dejes que los malos tiempos
nublen tu corazón.
Regálate momentos hermosos que pueden ser igualmente
hermosos que la hermosura de esos días. No te prives de volver a estar pleno,
no tengas más miedo.
Te amo no lo olvides,
si me amas no lo dejes de hacer.

