a veces la vida toma tintes melancolicos intensos.
La seňal de los nuevos tiempos y la lucha incansable por no despegarse fue desgarradora;
estrecho y maldito umbral sin regreso.
La vida tenia mas simpleza de lo que imagine, una sola palabra: nido.
Bienvenido al nido me dijeron, aqui veras como te potenciaremos.
Tardes largas y frias afuera, calidas adentro,
encanto en la piel, encanto en el gusto,
encanto en la risa y encanto en la vision.
La vida no era tan mala, como me dijeron en la biblia e iglesia,
falta correr un visillo y la vision amplia esta completa.
Un visillo sucio apolillado y percudido.
Comprobe ahi que importante era el nido, en ese trozo de niňez tardia, en casa de mi tia y como complice mi primo, un hermano al fin y al cabo, para mi ya fue lo mismo.
Llegaron los amigos y juegos, con los ultimos vestigios de infancia,
estan al fin, no podia no vivirlo, el nido no solo esta aqui dentro alla afuera tambien hay magia.
De pronto llega de golpe, armada hasta con la mirada, la pubertad grita en goces la infancia ya arrebatada.
Los que estaban ya no ejercen, su amena y dulce compaňia, todo queda en silencio.
Hasta el ultimo vestigio se ha esfumado, el arco se abre y deja pasar al incauto, quisiera que el reloj me hiciera un favor, antes del trance esperado.
Fuente eterna de placer y autoestima, nido confortable, nido nutritivo.
Chronos no perdona ni tiene consideración, Chronos no vive de glorias pasadas, Chronos compró la memoria y hoy me la vende en comodas cuotas.

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