Aquella noche no era mi cama el lugar donde mi cuerpo descansaba, no, no era mi cama. Era una casa desconocida ¿o no?, la habitación estaba oscura y solo un atisbo de luz por la ventana a mi costado brindaba un tenue tono azulino al lugar. Al parecer me encuentro a solas aquí, pero no estoy realmente seguro.
Solo una cobija delgada me cubre y apoyo mi cabeza firmemente en una almohada, tan firmemente que pareciera no poder despegarme de ella, ni tampoco despegar mi cuerpo de la base dura y áspera del suelo, si, definitivamente no estaba ni siquiera en una cama ni un colchón. No sé que hago aquí, casi por una razón de vida o muerte necesito ir a mirarme al espejo del baño, intento levantarme pero mi cuerpo rígido sobre el suelo me lo impide. De pronto, recuerdo que el interruptor de la lámpara se encuentra a escasos centímetros de mí, e intento estirar mi brazo libre del magnético suelo para alcanzarlo y prenderlo. ¿Por qué el cable de la lámpara hace ese movimiento tan serpenteante? Se aleja cada vez más de mí y no permite que lo agarre para encender la luz. ¡Pero que idiota soy! ¡Tengo la linterna de mi celular! No estoy dispuesto a caminar a tientas como los ciegos hacia el baño. La oscuridad no me la va a ganar. Tomo mi celular con mi mano libre y enciendo la linterna de éste, proyectando su luz hacia el suelo donde estoy recostado para ver el por qué de mi rigidez. ¿Qué? ¿Qué son estas marcas en el suelo? ¿Quién dibujó este círculo alrededor de mí? Un círculo con dos triángulos en el centro, uno derecho y otro volteado. ¿No he visto antes este símbolo en esos artículos conspiranoicos de internet? De pronto mi celular se me escapa de las manos y cae al suelo, quedando allí pegado también, dentro del misterioso círculo. No sé que hacer, necesito ir al baño y ver mi cara en el espejo, no aguanto más.
¡Así que quieres ir a mirarte! ¡No lo veo muy probable por ahora amigo mio! - me dice una voz que escucho retumbante en la habitación - ¿Qué acaso no te das cuenta? ¡Estás en nuestro poder! ¡Bienvenido a la legión! Es mejor que disfrutes de tu estadía en nuestra casa, anímate y juntos haremos grandes cosas.
Yo no estoy dispuesto a ceder mi libertad, yo iré si o si al baño a mirarme al espejo y reconocerme en él.
¿Quien eres? ¿Por qué me tienes acá? ¿A qué quieres que me una? - le pregunto yo un tanto sobresaltado - ¡Suéltame ahora!
Te conozco muy bien querido amiguito, eso no lo dudes - de pronto, la voz se personifica en un hombre alto, flaco y con el rostro cubierto por tan solo una sombra - Pero tu también me conoces, eso te lo puedo asegurar... tu y yo haremos un trato justo, tu posibilidad de ir al espejo a mirarte a cambio de algo muy especial.
¡No hago tratos con quien no conozco! - replico furioso - ¡Ya dime quien eres!
¡No es hora! ¡Escucha mi propuesta! - dice el misterioso sujeto - Te permitiré ir al espejo del baño y observarte, pero debes cumplir una misión para mi.
No estoy dispuesto a seguir escuchándolo. Este sujeto me da una terrible sensación. Con todas mis fuerzas y mi rabia intento zafarme de ese magnetismo que me tiene pegado al suelo y logro hacerlo, corro aún en la oscuridad hacia el baño que se encuentra a tan solo 5 metros. El hombre sombrío mueve su mano delicadamente y hacia mi llegan como casi por magnetismo todo tipo de objetos de la habitación: la lámpara y su cable-serpiente desconectada, el velador, un televisor, y una pila de libros que no me permiten avanzar y me cierran el paso. Miro al hombre tratando de reconocer su cara y su sonrisa de triunfo pero no logro descifrar su identidad. En eso, ese infeliz hace un chasquido con los dedos y logra que el cable-serpiente me rodee dejándome inmovil.
¡Amigo! El odio y el resentimiento no te llevarán a ningun lado - dice el hombre sombrío casi riendose de la situación - Mas te vale obedecerme o no podrás reconocerte jamás en ese espejo.
¡Amigo! El odio y el resentimiento no te llevarán a ningun lado - dice el hombre sombrío casi riendose de la situación - Mas te vale obedecerme o no podrás reconocerte jamás en ese espejo.
De pronto, me pregunto a mi mismo ¿Por qué me es tan importante ir a reafirmar mi imagen al espejo? ¿Por qué aquí y ahora precisamente necesito reconocerme? Una idea asalta mi mente, una idea que puede cambiar la situación con este misterioso personaje.
¡Bueno! - le digo con voz triunfante - Tu ganas, no pretendo ir a ese espejo, no pretendo mirarme, no pretendo reconocerme ¡Quédate con tu espejo! ¡No lo necesito más!
¡Bueno! - le digo con voz triunfante - Tu ganas, no pretendo ir a ese espejo, no pretendo mirarme, no pretendo reconocerme ¡Quédate con tu espejo! ¡No lo necesito más!
El hombre emite un rugido ensordecedor de rabia y se desvanece a través de una cortina de humo negro. La luz que entra por la ventana cambia de tenue a intensa y todo el lugar se aclara, ¡pero que pasa! ¡esta habitación yo la conozco de alguna parte! Pero, ¿de donde? En eso, alguien entra a la habitación, es un hombre alto, con cabello castaño ondulado y pequeña barba, es extraño pero, siento como si también le conociera desde hace mucho, y su presencia me inspira mucha paz.
¿Tu quien eres? - le pregunto algo confuso por los acontecimientos - ¿Esta casa es tuya?
No amigo, no es mía, pero alguna vez si fué parte de tu vida - me dice sonriendo - Creo que aquí comienza tu misión. Esto es solo el comienzo de una larga senda a la que no puedes renunciar.
El hombre se desvanece rápidamente. Estoy seguro de haberlo visto en alguna parte antes, pero que más dá, ¿de qué larga senda me está hablando?, ¿cual es esa misión? ¿por qué llegué ahi y por qué deseaba tanto verme en ese maldito espejo?
CONTINUARÁ...
CONTINUARÁ...

Está interesante *-*, misterioso, me gusta como describes la personificación del ser extraño. <3
ResponderEliminar